Rol

Era una palabra típica de los crucigramas: ‘lista’, ‘nómina’, tres letras = rol. Todos los aficionados a los crucigramas lo sabíamos. Algunos, no casualmente, éramos también aficionados al teatro e incluso, en las horas oscuras y luminosas del teatro independiente, hicimos algún papel en piezas semisecretas. Jamás un rol.

Porque rol, a través del catalán rol, nos vino del latín tardío rotulus, de donde también salieron rótulo y rétulo, que Covarrubias definía como «una banda ancha en que se escribe algún epitafio o otra cosa; está corrompido de rótulo, a rotando, porque estos rótulos se escribían a la larga y después se arrollaban…». Eran ideales para anotar «la lista de la marinería que lleva un buque», por ejemplo.

Todavía ahora mismo como quien dice, Guillermo Serés lo usa en este sentido primigenio en su Estudio de la Historia verdadera de la conquista de Nueva España: «En este año [1517, Bernal Díaz del Castillo] figura, junto con otros ciento diez compañeros, en el rol de la primera expedición a México» (Madrid, RAE, 2011, pág. 1118). Y el Rol de cornudos de Cela (1976) es naturalmente una lista. En el teatro se repartían papeles, nunca roles.

Pero, ¡ay!, la seducción del inglés es irresistible. Porque la historia del nuevo significado de la palabra rol, como la de tantas otras que hemos visto y seguiremos viendo, es producto de una contaminación lingüística. A través del español de América, la acepción inglesa de rol se hizo familiar. Con el nuevo significado de ‘papel’ —en toda la extensión de la palabra: el teatral y el de ‘función que alguien o algo cumple’— la vimos en Miguel Ángel Asturias, en Cabrera Infante, en Vicente Huidobro, en Jorge Icaza, en César Vallejo, y hasta en Borges y en el Tirano Banderas de Valle. Así que empezó a colarse el rol en los repartos (que, por cierto, como también esta era palabra baja, «voz casera, / sufrible solo en una cocinera», pronto empezó a ser sustituida por elenco). Y este nuevo significado de rol ha desplazado al primitivo hasta el lugar de la segunda entrada del DRAE.

Para no perder el humor del todo, podríamos parodiar al padre Isla diciendo:

«Aquel actor, qué buen papel hacía»,
eso mi cuarta abuela lo decía:
rol
es mucho mejor y más usado
o por lo menos más inglesizado.

Y aquí de la paradoja. Isla habría escrito afrancesado, y tendría razón. Porque la palabra inglesa role, la que nos ha contaminado y desplazado el rol de toda la vida, significa exactamente ‘papel’ (de un actor) y, mira por dónde, la tomó del francés rôle. Les choses de la vie, que diría Sautet, y antes Guimard.

2 Comentarios

  1. Ignorante dice:

    Pura curiosidad:

    Los juegos de rol, por tanto, intuyo que no dejan de ser algo así como juego de papeles, ¿no?

    • Intuye usted bien, discreto paseante solitario. No hay que investigar mucho para averiguar que «juego de rol» es una traducción rápida del inglés role-playing game, cuya traducción casi tautológica sería algo así como «juego de interpretación de papeles», pues no hay que olvidar que ya play significa a la vez ‘jugar’ y ‘hacer o representar un papel’, y también la propia ‘comedia’ u ‘obra de teatro’ en general. El jugador hace en efecto un ‘papel’, y espero que usted sea buen intérprete en el juego de la vida. Ya ve lo que son las cosas: volvemos al Gran teatro del mundo, tan barroco, tan calderoniano.

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