En pelota(s)

Una curiosa ultracorrección, esta del plural de la pelota. En su origen siempre fue singular, derivada de en pellote. La significación de pellote (del latín pellis, ‘piel’) parece bastante extensa, y va desde un camisón hasta una ropa talar, pasando por una especie de bata o prenda de abrigo, como el pellote de Trotaconventos en el Arcipreste: «… mas yo de vos non tengo sinon este pellote» (815d). En el Quijote aparece cuatro veces. Y «en pelota» lo mismo vemos a Rocinante, cuando se queda sin silla, que a Sancho, a quien los galeotes «le quitaron el gabán, dejándole en pelota»; «en pelota» se queda don Quijote cuando le echa a Sancho «su ferreruelo sobre las espaldas» para que no se resfríe tras el fingido vapuleo; y, en fin, «en pelota» Ricote y sus amigos cuando se quitan las esclavinas para comer más cómodos. En pelota, pues, podía oscilar desde la ropa interior al puro cuero, como se ve todavía en una de las escenas matritenses de Mesonero Romanos: «… y ya me ven a mí, el padre de ellas, desnudo y en pelota, como mi madre me parió» (Las sillas del Prado).

Olvidado el origen de pellote, alguien pensó en una errata, tal vez en un eufemismo. Y añadió una ese a la solitaria pelota, ya con significado y origen nuevo (de donde derivó hacia las bolas). Lo curioso es que, debido a esa contaminación esférica, se juega del vocablo (equivocadamente) y se dice que las mujeres no pueden quedarse en pelota(s). Como no diría Hamlet, «¡oh ignorancia, tienes nombre de varón!».

3 Comentarios

  1. Aspasiana dice:

    Bonito comienzo de “ultradección”. Siempre es grata la música de las esferas…
    Saludos redondos.

    • Aspasiana dice:

      Perdón, quise escribir “ultracorrección”. Mi iPhone también se permite ultracorrecciones con mis textos.

    • Su ingenio, admirada Aspasiana, para encontrar el puntito literario no tiene par, y ni el iPhone consigue sabotearlo. He visto a Fray Luis en esa música de las esferas, a quien también se las tocaron por atreverse a traducir y comentar el Cantar de los cantares. No solo la ignorancia tiene nombre de varón: también la leche agriada. Como decía aquel fraile escaldado, «lloro, Padre, de ver lo pocos que somos y la mala leche que tenemos».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Current day month ye@r *